Gerardo Pizarro nació en Túcume (departamento de Lambayeque, provincia de Chiclayo), hijo de Gerardo Pizarro Zeña y Andalia Carranza Sánchez, chamanes de reconocido prestigio mundial (los dos nacidos en la costa norte del Perú en el seno de familias de chamanes y curanderos descendientes de la civilización preinca). Desde niño Gerardo Pizarro da muestras de sus facultades especiales. De diez a once años estuvo en Tamborapa y luego en Bagua Chica. A los 12 años se adentró en la amazonía peruana, cruzó el río Huayaga, Ucayali, el Marañón y Chinchipe y recorre el Ecuador en búsqueda de la tribu de los Aguarunas. En esta zona de Santa María de Nieva y Santiago se encuentran también otras tribus como los Jíbaros, los Campas, los Pibus, los Maratos y los Orejones. Gerardo decidió quedarse con las tribus de los Aguarunas para aprender y adquirir conocimientos acerca de las plantas, hierbas curativas y los secretos de sus rituales. El jefe brujo le aceptó bajo su tutela y le inició en los secretos de estas plantas maestras, especialmente de la hierba del dragón, una planta poderosa que ha sido investigada en el instituto neoplástico del Perú para la cura del cáncer. Existen pruebas de que la hierba del dragón ha curado a muchas personas que no tenían cura. Gerardo aprendió que lo que se pide al universo se debe de asumir y tomar la responsabilidad. El Universo es abundante y no escatima en dar. El Universo te da abundancia sin medida, porque no tiene límites. Cuando quieras pedir algo al universo, piensa antes en lo que le vas a pedir y como lo vas a pedir. ¿Lo pides con la cabeza o con la tripa o con el corazón? Hay que saber lo que se pide. Es igual cuando vas a un restaurante y le pides de todo al camarero, el toma nota y te trae lo que le has pedido. Si pides amor especifica bien el amor, si quieres trabajo especifica bien el trabajo. Un día Gerardo pidió amor y vino mucha gente a darle amor y casi se ahogo de amor. Un día pidió trabajo, trabajo mucho y no ganó nada. Con 14 años ya iniciado en los secretos de las plantas sagradas, regresa donde su madre, Andalia Carranza y completa su formación en el camino del chamanismo y la sanación. Así, Gerardo Pizarro es heredero y depositario de las tradiciones chamánicas del Perú, de los Mochicas del Norte, de los Andes y del Amazonas. Realiza su trabajo con éxito y reconocimiento en Sur y Norte América, practicando sus técnicas que han ayudado a cientos de personas. A partir del año 1985 trabaja en Europa y en 1988 se establece en Madrid, España. El da seminarios, hace consultas y habla en congresos científicos. En el centro de su trabajo se encuentran la Mesa Ritual Peruana, consultas, baños de florecimiento, masajes chamánicos, la limpia con el huevo y diferentes seminarios. Cada dos años realiza viajes a Perú. |
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